Lo que se admiraba antes de la crisis desde alguna nueva izquierda, y el problema de los vínculos

Lisbeth Salander, de la saga milenium, es el perfecto individuo a salvar por la izquierda re-tradicionalizada.
Jodida por su familia (casi literalmente) y abusada por el sistema social que debería haberla protegido. Hija literal de la guerra fría en Occidente.
Es el individuo autónomo y poderoso. Sociopata con atractivo falico, hacker vengativo e inexorable como una nueva eumenide de la izquierda.


Mikel Bloombert es el heredero de la tradición de izquierda bohemia, ligeramente pija, que salva y es salvado por los nuevos proletarios, ahora llamados morrenas de familias desestructuradas. También es un ejemplo de individuo sin ligaduras y relaciones fractales. Fatum, destino, motor de dieguesis, felpudo de la heroina de la historia.

Y nadie, ni ninguno, de estos héroes tiene hijos ni quiere tenerlos. Como diría Mafalda, ¿por qué este anti-hijismo  ¿Qué os hemos hecho los hijos por venir?

Claro que eso era aun en esos tiempos tan felices de pre-crisis. Hoy, Octubre de 2012, habría que preguntarse si ahora ya no interesan los héroes, sino solo las víctimas. Pero aún hoy en las nuevas victimas, en sus nuevos defensores y en los nuevos victimarios, hay de nuevo como un desierto de vínculos, un desierto de lo real (Žižek), o simplemente faltan hijos.

Consigna para este rato de crisis: ningún cambio social sin hijos



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